Y LLEGO LA HORA.

Solo faltan unas horas para la V edición de la carrera “Distrito Minero”. Y puedo decir que estoy nervioso. Mas nervioso que el día de mi primer monologo.

Para empezar he de decir que tengo muy claro que voy a entregar la cuchara. Cuando hice la inscripción pensaba que el tiempo iba a acompañar algo mas para poder entrenar y preparar como mínimo unos 10km con garantías. No ha sido así.

A principios de esta semana la verdad es que estaba un poco bajo de moral, sin embargo después de la salida nocturna con Paco, hubo un cambio positivo.  Durante toda la semana he ido imaginando como será el domingo y lo he visto bien. He visto factible hacerlo. He visto la posibilidad de acabar con dignidad.

Pero, cuando veo el jueves que mi compañero para la carrera hace lo que mejor sabe hacer que es caerse en bicicleta y a media tarde la noticia de que lo operan del hombro… En otro momento tal vez habría dicho de dejar la carrera. Nada mas lejos de la realidad. Ha sido un acicate bestial . Ahora no solo lo hago por mi, lo hago también por él . Va a ser algo especial.

El caso es que estoy con fuerzas, animo y optimismo.

El objetivo es claro. Acabar. Me da igual tiempos,  distancia o calor. Quiero disfrutar y pasarlo bien.

Llegó el momento de aplicar lo que durante tanto tiempo he ido diciendo y mostrando a la gente. Llego el momento de ser positivo, convencido de mis posibilidades y de superar mi limite.

Y para ello, para ACABAR, la consigna de mañana es: “NUNCA, NUNCA, NUNCA, NUNCA, NUNCA RENDIRSE”

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EMPEZANDO A CREER

¿Por qué es tan difícil cambiar?

Y cuando digo cambiar lo digo en cualquier ámbito: laboral, personal, amoroso… no sé, cualquier cosa que nos afecte. Expongo un caso a modo de ejemplo.

Brígida es una compañera de trabajo. Es una tía genial. Una tía divertida, simpática, una persona con la que se puede hablar y se puede compartir una cerveza en una terraza. Es una tía que por su carácter y personalidad, y por su físico, podría ser una triunfadora en la vida. Una triunfadora en lo que se proponga.

Ahora bien, como siempre hay un pero.

Brígida siempre ve el vaso medio vacío.

Ya desde buena mañana esta de bajón, sin saber que el solo hecho de levantarse un nuevo día y tener la oportunidad de ver a su amor, a su familia o a sus amigos, ya es motivo mas que suficiente para despertar con alegría y con ganas de disfrutar del día al máximo.

Intento con un mensaje de Whatsapp o mediante una publicación en Facebook animarla para que sea capaz de ver que la vida ES ALGO MARAVILLOSO. Con sus altibajos. Pero maravillosa. Y lo consigo. Al menos durante algunas horas parece que funciona.

Pero llega media tarde y le hago una visita a su puesto de trabajo. Lo que me encuentro, en lugar de una sonrisa, es un nivel bestial de agobio.

Aseguro, y creo no equivocarme, que como a mi a ella tampoco le gusta su trabajo. Recordemos que SOLO se trata de trabajo. Y ahora es cuando todo el mundo se me echa encima y dirá: “La cosa esta mú mala”, “Hay facturas que pagar”, etc, etc. Pero ¿a que precio? ¿dar tu salud por un trabajo mal remunerado, que no te aporta nada y que además no te gusta? ¿Eso es mas importante, o es mas importante VIVIR? Entiendo que Brígida no va a dejar su trabajo, pero si puede hacer que sea mas ameno y tranquilo, que no le afecte a su estado anímico.

Cuando ella me dice que va de culo, que tiene mucho trabajo acumulado y no puede parar para tomar un café, mi respuesta es siempre la misma: “Lo que te esfuerces de mas, nunca te lo van a agradecer”. En nuestro trabajo, el activo mas importante de la empresa son los empleados, somos las voz y los representantes de una gran empresa, y a pesar de que la empresa lo sabe, no hace lo necesario para agradecer o motivar de alguna manera a los trabajadores. Por eso siempre le digo lo mismo a Brígida, si tú no cuidas de ti misma, ¿quién lo va a hacer? Entiende el mensaje que le quiero transmitir, pero si pasadas un par de horas la visito, de nuevo ese agobio que la caracteriza.

Por la noche generalmente hablamos un rato de cómo nos ha ido el día y me cuenta que esta agobiada, que lo pasa mal en algunos momentos de la tarde. Hay es cuando aprovecho para poder transmitirle toda la positividad que puedo. Le hablo de un libro, le hablo de una determinada canción y lo que me hace sentir cuando la escucho, le hablo de lo que quiero hacer en un futuro con los riesgos que ello conlleva, y se anima. Hace que mis motivaciones sean las suyas y se alegra por mi. Pero, como he dicho antes, siempre hay un pero. Cuando ella me cuenta lo que quiere o lo que le gustaría, siempre lo hace sin convencimiento de querer conseguirlo, con un trasfondo negativo que no ayuda.

Y ahora es cuando viene el miedo al cambio que decía al principio. Si le digo: Brígida cambia el chip y vamos a ver el vaso medio lleno. Ella siempre me dice, que es muy difícil, que no es capaz, que se come mucho la cabeza y que nadie, NUNCA, le ha hecho cambiar. NOOOOOO Brígida, esa no es la ACTITUD.

Como sé que Brígida posiblemente lea esto, te propongo una cosa. Vas a cambiar el NO rotundo de siempre por: “BUENO, PUEDE SER”. Es decir, si te digo, vamos a tomarnos un descanso y echarnos un café, me vas a decir: “Bueno, ahora estoy liada, pero en un rato puede ser”. En lugar de decir TODAVIA es miércoles, vas a decir que ya es miércoles y empieza la cuesta abajo para el finde. Si esta nublado, piensas que el sol esta detrás de las nubes y en cualquier momento puede asomar un rayo. En lugar de decir que trabajas el sábado con mala cara, vas a pensar que al menos vas por la mañana, con lo que tendrás toda la tarde y todo el domingo para disfrutar.

En definitiva, Brígida vas a empezar a creer que puedes cambiar, y cuando pasen unos días pensado que crees, te darás cuentas que no solo eso, sino que quieres cambiar porque tu humor, tu vida, tu estado anímico se ven afectados de forma positiva. Y por ultimo, cuando seas capaz de ver en los malos momentos un rayo de esperanza, sabrás que PUEDES cambiar, y lo HARAS.

Por eso hoy, la cita es: “Opta por ver las cosas buenas”.

Todos tenemos una o un Brígido a nuestro alrededor, echemosles una mano.

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Objetivo cumplido.

Bueno pues ya es jueves. Que rápido está pasando la semana.

Y no una semana cualquiera. Como dije en la anterior entrada, esta semana iba a ser “especial”. Volviamos a los inicios.

Pero en contra de lo que preveía, me he encontrado con algo totalmente distinto. Mi predisposición a afrontar y superar el día ha cambiado. Me siento comodo con los auriculares puestos. Estoy facil expresando las cosas a los clientes. En definitiva, estoy bien.

Y no es un bien de: Buenoooo, valeeee no voy mal. NO. Es un bien de: ¡Pues no es para tanto!

Me levanto por la mañana y aunque llueva veo el sol. Me monto en el coche y me motivo con buena musica (gracias Paco por el CD del Tomorrowland). Entro por la puerta, me siento y digo: ¡Venga ostia! Que son pocos y cobardes.

Está claro que lo que nos hace fuertes son las dificultades.

Por eso, hoy puedo decir: “Puedo & Lo Haré”

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